sábado, 30 de diciembre de 2023

 

No me interesa hablar de poesía, prefiero hablar con mi gato o el jardinero. Aprendo más y me aburro menos. No me interesa ser personaje, porque cuando te ven así, tu poesía pasa a segundo plano. No me interesa si escribes o no escribes. En cambio ser poeta en serio es una responsabilidad. La gente no debe escribir poesía, deben ser poetas. La poesía no es una carrera, eso queda para la hípica. La poesía es la lucha contra nuestro enemigo el tiempo y un intento de integrarse a la muerte, de la cual tuve conciencia desde muy niño. La poesía no me interesa sólo como acto estético, sino ético. Una manera de cambiar el mundo es empezando a cambiarse a sí mismo. No importa ser bueno o mal poeta, sino transformarse en poeta, luchar contra el universo que se deshace, no aceptar los valores que no sean poéticos, de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoéticos".

--Jorge Teillier


Hay golpes en la vida…que recibe el púgil cuando joven. El luchador cae unas veces atontado, otras casi en el KO, pero se recupera y sigue en la pelea…tan fuertes…mas el púgil cada vez pierde fuerzas en el largo combate, yo lo sé, y lo sabes tú, pues cada vuelta de pelea te vas debilitando…la resaca de todo lo sufrido…Y tomas aire, agua, respiras y sales de tu esquina, haciendo frente al emisario adversario que te desafía en cada esquina, que te lleva contra las cuerdas y resistes, vuelves a respirar profundo y otra vuelta el enviado contrincante se amodorra y te cubre la alegría, pues tus guantes relucen… la lucha va a continuar y sabes que no te rendirás, abandonaras el cuadrilátero sin ser vencido…y vuelve los ojos…pero los golpes te han mellado, cada envío envuelto en guantes de seda, otras en guantes de espinas, pro así es la vida, y no dejarás que se vuelva a quemar el futuro…Hay golpes , sí, en la vida, y de la muerte, pero sabe el luchador que esas peleas perdidas, son a la vez victorias…Hay palos tan duros en la lid, y látigos que hieren, pero vivimos con la esperanza, y soportamos esos porrazos, con la fe de saber que al final abandonaremos la arena.

EL ELECTRÓN

 

Introducción

Corrían alocadamente los años sesenta. Surgió una vorágine de acontecimientos en todas partes, se encontraban remansos de paz y creatividad. Artistas plásticos, músicos cantantes y actores, como si hubieran estado de acuerdo, produjeron arte de mil formas distintas, pero en ellas estaba el germen que marcaría el desarrollo del arte en el futuro. Esos años toda la cultura acumulada desde China a la Patagonia, se difundió a niveles nunca vistos, y eso que no había internet.

A nuestra capital, llegaba información, y a veces no era tan intensa como en algunas regiones del interior del país, sobre todo del sur, que recibían información de Argentina, a través de Bolivia y de Chile.

Y, hablando del teatro, surgió una corriente que cambió la manera de hacer teatro en Lima. El teatro de grupo, cuya influencia se ha sentido por mas de 40 años, a pesar de que actualmente, los grupos de teatro en Lima son pocos, en provincias también hay. En el interior hay muchos que se mantienen firmes.

Uno de lo más importantes grupos de teatro, fue “Homero teatro de Grillos”, que empezó haciendo teatro para niños, las obras eran adaptadas o escritas por miembros del grupo.

El electrón

Pero esta es una narración a manera de cuento, y no intentamos hacer historia, pues no es la intención, a pesar de la introducción, sino que me sirve de ambiente para contar la particular vida de L.G.S.

Estábamos preparando el escenario en el local del desaparecido Art Center de Miraflores, era la tarea sabatina, dejar todo listo para el domingo. Y llega un personaje, que buscaba a Sara. Ella lo vio y nos lo presentó. En ese momento sólo pensé que era el amigo de Sara, y luego me preguntaba de dónde serían amigos. Cuando me enteré que nuestra visita vivía en el Callao, lo entendí, pues Sara era chalaca, que así se les llama a los del Callao, y L.G.S. vivía en esa provincia portuaria.

Pues bien. Un sábado, terminado el arreglo del escenario, salimos todos a buscar un sitio agradable donde poder tomar un café y charlar. El grupo estaba compuesto de Víctor, Paca, Sara, Aurora, Alex, L.G.S. y yo En el camino se nos acercó un mendigo, y LGS sacó una moneda y se la dio, “Gracias a Dios caballero porque usted me ayuda”, y él contesta “No le agradezca a Dios, agradézcale al electrón”.

Tal respuesta nos hizo mucha gracia, y en ese mismo instante, L.G.S. quedó bautizado como El Electrón.

Cuando nos enteramos que el Electrón estudiaba física, comprendimos su “científica” respuesta al pordiosero. Mas él tenía un carácter muy especial, así como una inteligencia singular. Otro sábado ensayábamos un cuento mío, y de pronto aparece, asomándose apenas por la puerta diciendo “Esto me recuerda a los cuentos del “hermano Rabito”, dicho eso desapareció. Y no fue la única vez, en otras oportunidades mostraba sólo la cara, decía algo y desaparecía. Paca que había renunciado a ser actriz, se prestó a hacer la boletería los domingos, para nosotros fue importante, pues antes, teníamos que turnarnos, con el consiguiente correteo de cualquiera de nosotros, de los camerinos a la taquilla y viceversa. Anoto esto porque ella fue testigo, muchas veces de las extrañas actitudes del Electrón. En una ocasión, se asoma y dice: “Paquita, voy a ver la función” y se iba, para regresar cuando ésta ya había empezado. Le daba igual, entraba y miraba un rato no más largo que diez minutos y desaparecía.

Una hijita rubia.

Cierto domingo, Paca le preguntó el motivo de su actitud, de llegar tarde y salir luego de unos minutos. ¿Estás buscando a alguien? Sí Paca, a una rubia de la cual enamorarme. La respuesta hizo que ella se riera tan fuerte que la oímos desde la platea. Pero aquí, no vas a encontrar a rubias solteras, porque las mamás, papás tías o amigas que vienen trayendo a los niños, los dejan y se van, y regresan cuando la función ha terminado. A veces, alguna madre o papá se queda a ver el espectáculo, pero ninguna rubia se ha quedado. ¿Y para qué quieres una rubia? ¡Para tener una hijita rubia, ay, una linda niña, de pensarlo nomás me derrito!

Avatares

Seguro me he perdido muchas más anécdotas del Electrón. Un tiempo dejamos de verlo. Al parecer sus estudios en la universidad le quitaban tiempo, pues estaba especializándose en física nuclear o algo así. Una vez nos encontramos en la avenida La Colmena, y entramos al Tívoli, un café donde iban muchos artistas, generalmente actores y sus amigos. Una vez allí, me pareció algo raro que se quedara a conversar conmigo, me hablo de Max Planck y los quanta, y de otros físicos, en verdad fue una conversación interesante e instructiva, bueno decir conversación es algo exagerado, pues hablé muy poco. Cuando él terminó su monólogo cuántico, me extendió un libro “Te lo regalo”, se puso de pie y se alejó rápidamente. Mire el libro: Leyes matemáticas aplicadas a la Gramática.

Unos meses después, se mudó a un edificio al costado de Palacio de Gobierno. Tenía, o tiene unos cinco pisos, él estaba en el tercero. Cuando llegamos a visitarlo, era su cumpleaños me parece, pero no hubo torta ni bocaditos, sólo cerveza y vino, vivía ahí con una señora mayor que el Electrón, creo recordar que se llamaba Amanda, y posiblemente era de ella el departamento. La conversa era una locura, parecía una Babel, muchos hablaban al mismo tiempo y yo no entendía nada. En cierto rato, Aurora se me acercó, “En el baño está la cabeza del Electrón”. Me quedé mudo ¿La cabeza? Inmediatamente fui al baño, miré, pero parecía un baño como muchos, me retiraba cuando vi en la puerta unos carteles, en uno estaba Mao, en otro el Papa Juan XXIII, y en el tercero una mujer en bikini. En efecto, parecía la cabeza del Electrón.

Una mañana, ya él había dejado el departamento de Amanda, se encontró con Sara, y caminaron juntos un rato. Lo que hablaron lo supe por boca de ella. La cuestión devino, de cierta presentación del grupo, en ella, al finalizar la obra entró cierto crítico de teatro, a decir “No está mal, pero todavía no son famosos”. La frase molestaba a Sara y al comentarla, el Electrón se detuvo, la miró con ojos sorprendidos y comentó, “Mira la fama es pasajera, entiendes, es como una mariposa en verano, desaparece y no la ves más. Por eso, no importa la fama, lo que importa es el prestigio, eso dura, no es efímero, y tú tienes prestigio, el grupo del que formas parte, tiene prestigio. Eso es lo que vale”. Mucha razón la del Electrón.

Pasó el tiempo, rápido como suele hacerlo, ayer tenías juventud y vigor, luego queda el vigor, y finalmente la madurez y la sapiencia. A alguien le oí esta frase, y aunque no es exacta, algo de cierto tiene. Llegaron los setentas y no vi más al Electrón. Luego me enteré de su viaje a Francia, estudiaría en la universidad de Grenoble, una especialización. Con razón lo escuché una vez hablar en un francés con acento muy chalaco.

Luego de algunos años, un día fui a visitar a mi amiga Paca, que se había mudado a un departamento en Miraflores, una de muchas mudanzas. La encontré trapeando el piso con esencia de pino. “Llegas a tiempo para ayudarme, esto está lleno de cucarachas”. En efecto así era, corrían por todos lados, de seguro el lugar estaba abandonado tiempo, o alguien muy sucio lo había ocupado. La tarea de matarlas nos llevó tiempo, eran docenas de ellas. Finalmente acabamos y dimos la última trapeada. Pero el fuerte olor de la esencia de pino, hacía mella en nosotros, me sentía completamente mareado y le propuse salir. Lo hicimos así y caminamos hasta la quebrada de Miraflores, frente al mar. Ahí vimos un atardecer espléndido, uno de los muchos atardeceres que vería después con mi amiga. Con la brisa del mar en el rostro, nos relajamos y conversamos de diversos temas, hasta que ella se acordó del Electrón, y le pregunté si sabía algo de él. “Claro, de vez en cuando me escribe. Está trabajando en una universidad de Venezuela, enseña lo que él sabe, Física.”

Cuando Paca se mudó de nuevo, ahora al centro de Lima, fui a buscarla, pero no estaba, ya salía del edificio cuando ella apareció. Vengo del correo, fui a enviar una encomienda al Electrón. ¿Una encomienda hasta Venezuela? Sí, me pidió que le envié 100 cajas de Protox. (Era un producto multivitamínico, que se vendía como si fuera un energizante sexual) ¿Qué? ¿Una caja? Así es, pero la señorita del correo me dijo que las cajas aumentarían el peso y por tanto el precio. Con su consejo estuve un buen rato, sacando las pastillas de las cajas. ¿Le mandaste las pastillas sueltas? Bueno están en su sobre, y me ahorré algo. Pero ¿Cuánto te costó comprarlas? Él me envío un giro, La cuestión fue en la farmacia, cuando pedí tantas, los empleados murmuraban entre sí. Y se reían, lo que no me hizo ninguna gracia. Felizmente me las vendieron sin problema, ya que son de venta libre, ¡Imagínate que hubiera necesitado receta!

Pasó algo más de una semana, y Paquita me llama, para que vaya a verla. La encontré escuchando a Beethoven. Me sirvió un café, mientras sonreía muy divertida. ¿No sabes qué le ha pasado? No. ¿A quién? Al Electrón ¿Qué le pasó? Se debe haber sentido muy mal, lo arrestó la policía. ¿Y por qué? Resulta que cuando llegó la encomienda, al de la aduana le pareció sospechoso, abrieron el paquete y encontraron las pastillas, creyeron que era droga y lo apresaron. Él protestó, dijo que estaban equivocados, que no era droga. Pero nada, se quedó preso. ¿Y sigue preso o ya salió? Ya salió, y me escribió contándome la historia. Tuvo que esperar en la celda que analizaran las pastillas, para averiguar de que droga se trataba. El laboratorio informó a la policía, que eran vitaminas, y pidiendo disculpas, lo dejaron libre y le entregaron sus pastillas. ¡Caray, qué historia! ¡Imagínate flaco, si se enteraba la prensa podría haber tenido problemas con la universidad! Piensa un titular como “Profesor de universidad: narcotraficante”. Verdad que sí, felizmente salió bien librado.

Ahora.

Y llegamos al nuevo milenio, y del Electrón sólo supe que había regresado de Venezuela y que vivía en el Callao. Y con mis presentaciones teatrales, lo olvidé y no pensé más en él. La vida cambió mucho, todo se volvió más arduo.

Una noche empezamos una corta temporada, nos tocó actuar en un conocido bar-teatro de Barranco. La obra tuvo mucho éxito con el poco público que asistía. Era de esperarse pues nos dieron un día a mitad de semana, y no como deseábamos, un viernes o sábado. En la penúltima función, me pareció ver a alguien conocido, y no estuve seguro, sino hasta que acabó la función y la administración me entregó una nota que decía: “Me agrado mucho tu obra y tu actuación, te felicito, un abrazo. Me voy rápido pues debo regresar al Callao y es un largo camino, El Electrón.

Era él a quien vi esa noche, y según me contaron, salía poco de su casa. Sé que está casado y tiene hijos, no sé si uno o dos. Sospecho que la esposa es venezolana, pero puede que no, él es un hombre de sorpresas. Me contaron también, que está en tratamiento psiquiátrico. Debe ser algo leve, pero no tengo su dirección para visitarlo y saludarlo. Es curioso, y agradezco el hecho de que a pesar de tantos años transcurridos, se da tiempo para ir a ver actuar a un amigo, eso lo valoro, pero me queda la nostalgia de no poder verlo. Espero que esté bien y que haya tenido una hijita rubia para derretirse.

 

Roberto Ríos del Águila.

Lima, 23 de febrero del 2021.

 

 

 


jueves, 10 de noviembre de 2022

 

¡¡TEATRO PARA NIÑOS!!!

Comentario de Arturo Valero Hidalgo.


"EL ZORRO Y EL GATO”, obra de Roberto Ríos.

Roberto es un gran amigo. Profeso admiración de su labor teatral: actor, director, dramaturgo. Sus obras para niños y adultos, causa especial sorpresa por su calidad e invalorables contenidos. No obstante, su desempeño como dramaturgo no es tan conocido. En su libro Teatro (contiene 14 obras para niños y 4 para adultos), el extraordinario maestro Reynaldo     
D´Amore dice: "Desde s s inicios cuando era un adolescente, hasta sus labores actuales, ha hecho un recorrido múltiple por todas las disciplinas de este arte .La dramaturgia y la pedagogía teatral no están excluidas...el avance de Roberto Ríos es sumamente destacable. Nadie podría negarlo...me sorprendo y felicito su persistencia y calidad alcanzadas"..

 Lo evidencio cada vez que acudo a una presentación de sus obras. El sábado fui al Teatro de la Universidad de San Marcos y aprecié el trabajo del grupo "Asociación Cultural Escuela Experimental", habían realizado una adaptación del original "Fábula del zorro y el gato", sin embargo acciones y contenidos estaban intactos y trascendentes. La puesta en escena es ágil, grata, juguetona, ocasionalmente mantenía una comunicación con los niños-espectadores. Un zorro que con su habilidad conseguía alimento, claro, engañando y apoderándose de la que tenía el gato. Así intervienen otros animales, humanizados por los actores, quienes advierten este pésimo comportamiento. Se subraya la necia actitud del zorro, la falsa vanidad, el aprovechamiento de otros sin hacer nada. Su carácter educativo es innegable, como la respuesta de los niños-espectadores que recepcionan el ambiente lúdico de las escenas...En estos trabajos aprecio que los niños se convierten en participantes directos de la obra. Gritan, advierten, señalan, critican a voz latente. Oh, maravilla, se convierten en dialogantes con los personajes. Sin embargo, en ocasiones los actores son sorprendidos porque no saben que responder o hacer (eso no está en la obra).

 Por supuesto, cuesta retomar el hilo de la historia. Aquí me gustaría plantear dos pautas: Cuando el niño es participante, el actor debe estar preparado técnicamente para asumir esta responsabilidad. Es frecuente que alguien chitee (ssiiihhh), o que llame al orden. ¿Por qué? ¿Acaso no percibimos la admirable respuesta de este singular espectador?...

 En las escuelas de teatro no se preocupan de preparar a los actores que realizan teatro para niños. La técnica es diferente porque no es lo mismo que dirigirse a los adultos. Por ello dejo un interrogante:

 ¿Cómo capitalizar esta respuesta espontanea, natural, vivencial del niño? Los actores deben considerar que aquí hay otro ritmo, otra estética, otra personificación, otro espectáculo...Es una preocupación muy aparte de la obra de Roberto Ríos, pero me sirvió de motivo para transmitir estas reflexiones, especialmente porque el grupo se define como Escuela Experimental...También confieso que me entusiasma que jóvenes artistas emprendan este camino. Por eso, felicito a los actores Juan Roberto Huapaya, Elvis López, Roberto Taype. Resalto la buena dirección de Nataly López y Nancy Delgado...Nuestro teatro sigue vigente. La nueva generación se impone...Vayan a ver esta obra, el ingreso es libre. 

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Nataly Katherine

Tenemos una última presentación el sábado 29 de setiembre a las 5:30pm. La dirección exacta es: Jr. Lampa 833, Cercado de Lima. 

Conocedor comentario de Roberto Ríos, un maestro de maestros de teatro, actor director, docente,  uno de los actores y dramaturgos más sencillos que tenemos, fundador del reconocido grupo Los Grillos que hizo tanta labor y dejó un legado, en especial en teatro para niños.

 (Tomado del Facebook)

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domingo, 2 de enero de 2022


REFLEX

 Hay golpes en la vida…que recibe el púgil cuando joven. El luchador cae unas veces atontado, otras casi en el KO, pero se recupera y sigue en la pelea…tan fuertes…mas el púgil cada vez pierde fuerzas en el largo combate, yo lo sé, y lo sabes tú, pues cada vuelta de pelea te vas debilitando…la resaca de todo lo sufrido…Y tomas aire, agua, respiras y sales de tu esquina, haciendo frente al emisario adversario que te desafía en cada esquina, que te lleva contra las cuerdas y resistes, vuelves a respirar profundo y otra vuelta el enviado contrincante se amodorra y te cubre la alegría, pues tus guantes relucen… la lucha va a continuar y sabes que no te rendirás, abandonaras el cuadrilátero sin ser vencido…y vuelve los ojos…pero los golpes te han mellado, cada envío envuelto en guantes de seda, otras en guantes de espinas, pro así es la vida, y no dejarás que se vuelva a quemar el futuro…Hay golpes , sí, en la vida, y de la muerte, pero sabe el luchador que esas peleas perdidas, son a la vez victorias…Hay palos tan duros en la lid, y látigos que hieren, pero vivimos con la esperanza, y soportamos esos porrazos, con la fe de saber que al final abandonaremos la arena.

 Florista

(A Coqui del Águila)
No cultiva ni recoge flores
sólo las ofrece
ramo de ramos,
envuelto en tocuyo
deja ver la rosa
la ruda el clavel.
A la hora del pan
sale de su casa
camina por las calles
terrosas o fangosas.
Van con ella: el tenue
perfume de las rosas
fragancia de ruda,
el aroma del clavel
en su tal vez último día
recorren innúmeras veredas,
sol, humedad,
Aparece,
trajinando mi calle
con su alegre caminar,
y su ramo de ramitos.
“Casero ¿rosas?”
“Para su esposa, o para mamá”
Son rosas
de cansados pétalos,
dame “un ramito”,
la mas bella flor me entrega,
su sonrisa
que jardinea su rostro, y
ríe en sus ojos.
Gracias, gracias a ti; se aleja
olvidando sus pies cansados,
lleva para una comida, y
más flores para vender.
Florista, de largos ocho años,
cambias una flor por la de tu niñez
quiero que tus rosas,
pensamientos y claveles
formen el ramo de deseos
cumplidos en tu futuro,
en tu mesa amigos, comida, flores,
y las calles adolezcan
de tu presente caminar.
quiero ver la alegría siempre
en tu alma,
sería más
que la solitaria moneda
cambiada por seis rosas.
amor
sabiduría trabajo seguro
un hogar para
reposar.
Espero que un día
La fragancia de las rosas
suavicen tu camino,
sin espinas del vivir,
y siempre tengas una flor
a cambio de tu sonrisa.


Roberto Ríos

jueves, 5 de noviembre de 2020

ALBERGUE DE PALABRAS

 ALBERGUE DE PALABRAS



    Este blog pretende ser un camino para la Reflexión, ensayos, artículos y literatura, y otros.













Las palabras no sirven para explicar un sentido secreto.

Hermann Hesse




Kolla

 

Kollita

clavo y canela

morenita

miel de panela

 

La dulzura llena los ojos

de arequipes

amadas miradas

 

Mujer

azafrán y pimienta

maíz y col

muña y ají

 

Amor que aumenta

el sabor de paladares

y lengua deleitosa.

 

El sabor

en los andares

entre mesas

entre sábanas.

 

Amor

de lima limón

agua de panela

jugo de azahar

 

De chicha morada

de chicha fuerte

de aguardiente

 

Aguardiente de corazón.

 

© Roberto Ríos del Águila

Lima- Perú


REFLEX 1



REFLEX 1

 

Cuando en el colegio supimos el abuso de Europa sobre África, al esclavizar a los africanos, sentimos estupor ante el hecho. Sin embargo, la vorágine de la vida (Los estudios en ese momento) y el "mecanismo de defensa" para evitar dolor cuando algo puede afectarnos, nos hizo olvidar el hecho.


De todos los actos del hombre contra el hombre, el esclavismo es quizá uno de los peores y el efectuado sobre los africanos llega a lo increíble.
Al pensar en ello me siento avergonzado de pertenecer a la raza humana.


Claro que podría hablar sobre otros abusos, como el realizado contra nuestros compatriotas indígenas, pero eso tendrá otro espacio y su oportunidad. Ahora solamente quiero tratar de entender que mecanismo lleva a un hombre a tratar como animal a otro. Una explicación es el afán de lucro desmedido, ese afán que actualmente corrompe conciencias “rompiendo la mano”. Ese afán de lucro es para obtener poder y una vez ahí, el poder es una vesania incontrolable que no respeta nada. Es una explicación que no llega a satisfacer.


Me pregunto ¿Qué podría aclarar el acto de capturar a un hombre y luego de transportarlo desde su tierra a otra lejana, cargado de cadenas y sufrimientos, marcarlo como a una res para luego venderlo? Por supuesto que hay desprecio por el otro, racismo, o lo que quieran llamarlo. a mi parecer eso existe, pero el principal es el afán de lucro. Ese deseo de poseer más cada día desposeyendo a los demás.


Y en nuestra época es igual, si no, no estaríamos hablando de derechos humanos ni de inclusión social. Es terrible que debamos defender los derechos humanos o la igualdad social, siendo eso de natural inherencia a todas las personas.


Mas eso sólo en la letra. El esclavismo sigue vigente, no ya con cadenas, sino con bolsas de valores, con sueldos míseros y oportunidades truncas. El afán de lucro, para justificarse creó la economía de mercado, y al final estamos ahí: seguimos siendo parte del mercado del poder y la locura de poseer cada día más.

Decir que esto es triste, es poco. No hay adjetivo adecuado. 

 

Roberto Ríos del Águila

Lima octubre del 2014


 

Réflex 2

 

 Algunas veces escribimos porque sentimos un aliento desde dentro, como unas ganas de comer, o de beber, o de hacer el amor, entonces nos sentamos a escribir, y si no podemos, imaginamos historias, poemas y demás tonterías, y me parece que a veces estás -digamos ocurrencias-, son mejores así: Imaginadas más que escritas. 

Pero es el verbo escrito el que perdura, por lo menos hasta que alguien lo lea, en cambio una historia oral inventada queda con su alegría en el aire y el viento se la lleva.  

Siempre intenté escribir algo que me agradara, pero que a la vez interesara a quien lo leyera. (En un principio fue la primera mujer que nos capturó de una sola mirada a los catorce o quince años)

 

Ahora escribo de dos maneras, una premeditando el tema y escribiéndolo en la máquina*. El otro es de impromptus, y hasta un comprobante de venta sirve para el caso. El resultado es fascinante, uno diría que el escrito emocionalmente en la boleta de venta es más rico, y sí, a veces lo es, mas no siempre es así, muchas veces lo premeditado se impone en esta lucha de inspiraciones (Por no decir sudores).

 

En fin, quise solamente decir en dos líneas para contestar a una amiga que me preguntó cómo escribía, y me excedí de palabras, tal vez por el pisco sour que tomé hace cinco minutos, o tal vez porque sentí las ganas de comentar algo personal. En cualquier caso, al final es lo mismo, escribo para que me tengan presente como amigo... (¡Qué cosa no!)  

Roberto Ríos del Águila

 



 

 

 

 

 

  No me interesa hablar de poesía, prefiero hablar con mi gato o el jardinero. Aprendo más y me aburro menos. No me interesa ser personaje, ...