domingo, 2 de enero de 2022

 Florista

(A Coqui del Águila)
No cultiva ni recoge flores
sólo las ofrece
ramo de ramos,
envuelto en tocuyo
deja ver la rosa
la ruda el clavel.
A la hora del pan
sale de su casa
camina por las calles
terrosas o fangosas.
Van con ella: el tenue
perfume de las rosas
fragancia de ruda,
el aroma del clavel
en su tal vez último día
recorren innúmeras veredas,
sol, humedad,
Aparece,
trajinando mi calle
con su alegre caminar,
y su ramo de ramitos.
“Casero ¿rosas?”
“Para su esposa, o para mamá”
Son rosas
de cansados pétalos,
dame “un ramito”,
la mas bella flor me entrega,
su sonrisa
que jardinea su rostro, y
ríe en sus ojos.
Gracias, gracias a ti; se aleja
olvidando sus pies cansados,
lleva para una comida, y
más flores para vender.
Florista, de largos ocho años,
cambias una flor por la de tu niñez
quiero que tus rosas,
pensamientos y claveles
formen el ramo de deseos
cumplidos en tu futuro,
en tu mesa amigos, comida, flores,
y las calles adolezcan
de tu presente caminar.
quiero ver la alegría siempre
en tu alma,
sería más
que la solitaria moneda
cambiada por seis rosas.
amor
sabiduría trabajo seguro
un hogar para
reposar.
Espero que un día
La fragancia de las rosas
suavicen tu camino,
sin espinas del vivir,
y siempre tengas una flor
a cambio de tu sonrisa.


Roberto Ríos

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