jueves, 5 de noviembre de 2020

ALBERGUE DE PALABRAS

 ALBERGUE DE PALABRAS



    Este blog pretende ser un camino para la Reflexión, ensayos, artículos y literatura, y otros.













Las palabras no sirven para explicar un sentido secreto.

Hermann Hesse




Kolla

 

Kollita

clavo y canela

morenita

miel de panela

 

La dulzura llena los ojos

de arequipes

amadas miradas

 

Mujer

azafrán y pimienta

maíz y col

muña y ají

 

Amor que aumenta

el sabor de paladares

y lengua deleitosa.

 

El sabor

en los andares

entre mesas

entre sábanas.

 

Amor

de lima limón

agua de panela

jugo de azahar

 

De chicha morada

de chicha fuerte

de aguardiente

 

Aguardiente de corazón.

 

© Roberto Ríos del Águila

Lima- Perú


REFLEX 1



REFLEX 1

 

Cuando en el colegio supimos el abuso de Europa sobre África, al esclavizar a los africanos, sentimos estupor ante el hecho. Sin embargo, la vorágine de la vida (Los estudios en ese momento) y el "mecanismo de defensa" para evitar dolor cuando algo puede afectarnos, nos hizo olvidar el hecho.


De todos los actos del hombre contra el hombre, el esclavismo es quizá uno de los peores y el efectuado sobre los africanos llega a lo increíble.
Al pensar en ello me siento avergonzado de pertenecer a la raza humana.


Claro que podría hablar sobre otros abusos, como el realizado contra nuestros compatriotas indígenas, pero eso tendrá otro espacio y su oportunidad. Ahora solamente quiero tratar de entender que mecanismo lleva a un hombre a tratar como animal a otro. Una explicación es el afán de lucro desmedido, ese afán que actualmente corrompe conciencias “rompiendo la mano”. Ese afán de lucro es para obtener poder y una vez ahí, el poder es una vesania incontrolable que no respeta nada. Es una explicación que no llega a satisfacer.


Me pregunto ¿Qué podría aclarar el acto de capturar a un hombre y luego de transportarlo desde su tierra a otra lejana, cargado de cadenas y sufrimientos, marcarlo como a una res para luego venderlo? Por supuesto que hay desprecio por el otro, racismo, o lo que quieran llamarlo. a mi parecer eso existe, pero el principal es el afán de lucro. Ese deseo de poseer más cada día desposeyendo a los demás.


Y en nuestra época es igual, si no, no estaríamos hablando de derechos humanos ni de inclusión social. Es terrible que debamos defender los derechos humanos o la igualdad social, siendo eso de natural inherencia a todas las personas.


Mas eso sólo en la letra. El esclavismo sigue vigente, no ya con cadenas, sino con bolsas de valores, con sueldos míseros y oportunidades truncas. El afán de lucro, para justificarse creó la economía de mercado, y al final estamos ahí: seguimos siendo parte del mercado del poder y la locura de poseer cada día más.

Decir que esto es triste, es poco. No hay adjetivo adecuado. 

 

Roberto Ríos del Águila

Lima octubre del 2014


 

Réflex 2

 

 Algunas veces escribimos porque sentimos un aliento desde dentro, como unas ganas de comer, o de beber, o de hacer el amor, entonces nos sentamos a escribir, y si no podemos, imaginamos historias, poemas y demás tonterías, y me parece que a veces estás -digamos ocurrencias-, son mejores así: Imaginadas más que escritas. 

Pero es el verbo escrito el que perdura, por lo menos hasta que alguien lo lea, en cambio una historia oral inventada queda con su alegría en el aire y el viento se la lleva.  

Siempre intenté escribir algo que me agradara, pero que a la vez interesara a quien lo leyera. (En un principio fue la primera mujer que nos capturó de una sola mirada a los catorce o quince años)

 

Ahora escribo de dos maneras, una premeditando el tema y escribiéndolo en la máquina*. El otro es de impromptus, y hasta un comprobante de venta sirve para el caso. El resultado es fascinante, uno diría que el escrito emocionalmente en la boleta de venta es más rico, y sí, a veces lo es, mas no siempre es así, muchas veces lo premeditado se impone en esta lucha de inspiraciones (Por no decir sudores).

 

En fin, quise solamente decir en dos líneas para contestar a una amiga que me preguntó cómo escribía, y me excedí de palabras, tal vez por el pisco sour que tomé hace cinco minutos, o tal vez porque sentí las ganas de comentar algo personal. En cualquier caso, al final es lo mismo, escribo para que me tengan presente como amigo... (¡Qué cosa no!)  

Roberto Ríos del Águila

 



 

 

 

 

 

  No me interesa hablar de poesía, prefiero hablar con mi gato o el jardinero. Aprendo más y me aburro menos. No me interesa ser personaje, ...